Diseña una maternidad de la que sentirte orgullosa y tu hijo también

¿Te preguntaste alguna vez cómo serías como madre?.

¿ Y cómo sería tu hijo?

¿Te juraste alguna vez que cuando fueras mamá no harías algunas de las cosas que hacía tu madre?


Convertirte en madre es, probablemente, uno de los mayores y perturbadores cambios que ocurren en tu vida.


Hace aproximadamente 10 años cambié de casa y de trabajo en menos de 1 mes y te aseguro que para mí fue una época algo complicada. Adaptarme a todo lo nuevo (armarios nuevos, casa nueva, barrio nuevo, compañeros de trabajo nuevos, pacientes y familias nuevas...) y no morir en el intento me llevó un tiempo y no fue para nada fácil.

Aún así, quizás puedes cambiar de casa, de coche o de trabajo y sentirte estresada por ello pero ninguno de esos cambios me parecen comparables a lo que sucede cuando te conviertes en madre.


No sé si te pasaría como a mí cuando pensaba en ser madre. Bueno, en realidad, quería ser mamá pero, aunque no suene muy correcto, no me planteé demasiado qué significado tenía serlo. Parece que hubo un momento en mi vida en que tocaba serlo y mi imaginación recreaba una familia feliz, de esas que aparecen en las revistas. Y ya.

Después resultó que mi maternidad real fue algo diferente de la soñada.


El nacimiento de mi primer hijo hace 20 años, fue un momento muy, muy especial; lo recuerdo como si lo estuviera viviendo en este momento; verle por fin la carita, con unos enormes ojos azul grisáceos bien abiertos, acariciarle, y poder sentir en esos instantes que me invadía lo que creo que es la auténtica felicidad y un inmenso Amor con mayúsculas.

Luego, ya en casa, aparecieron otras sensaciones, las dudas, los miedos,...y la pregunta ¿seré capaz de ser una buena madre?

Dos años después llegó mi 2º hijo. La experiencia es un grado y yo intentaba ser esa mejor madre. Aparecieron emociones ya conocidas y otras nuevas, me sentía más segura pero también seguía teniendo mis ratos de sentirme sola a pesar de tener 2 niños.

La llegada de mi 3º hija supuso un gran regalo de la Vida y otra vivencia de la maternidad diferente de las anteriores. Me pilló algo más mayor y decidí que quería vivirla de otra forma, más intuitiva y más consciente.


No sé la tuya, pero mi maternidad tiene luces y sombras.


De lo que me he dado cuenta es que para mí, ser mamá ha resultado ser mi camino de transformación, de aprendizaje, de crecimiento. Y mis hijos se han convertido en mis guías espirituales.


Viviendo mi experiencia de maternidad por partida triple y viendo cómo la viven las mamás que atiendo en la consulta, he descubierto algo que quiero contarte (aunque a lo mejor ya lo sabes).

Eres tú misma quien puede diseñar cómo quieres que sea tu propia maternidad.


Desde fuera te dirán "haz esto", " no hagas lo otro", "mejor hazlo así", "¡nooo, así no!".

Y tú, mientras, sintiéndote cada vez peor, cuestionándote a cada momento tu valía para ser una buena madre.

Existen actualmente múltiples métodos de crianza (que pueden estar muy bien, no te digo que no) pero estoy convencida que con ninguno de ellos obtendrás resultados si no empiezas por ti.


Ser mamá es, con toda probabilidad, uno de los mayores cambios que se producen en la vida de una mujer, sobre todo a nivel psicológico y muchas veces no bien llevado.


Hay una estupenda noticia y es que tú puedes decidir cómo quieres que sea.


Por propia experiencia te digo que re-conocerte (volverte a conocer) y conectar contigo misma, con tu Luz y con tu sombra, te hacen ser más consciente y vivir tu maternidad desde otro lugar, con más confianza, con más seguridad, con más paz y con más plenitud, te hacen vivir y conectar con tu hijo desde tu esencia, desde tu Ser, el Amor.


La maternidad es un momento de crisis y aprovechar la oportunidad que te da ser mamá para elegir ese camino de transformación, de crecimiento, es una decisión tuya y solo tuya.


Y no vale echar balones fuera y poner excusas, " es que mi pareja...", " es que mi familia...", "es que la sociedad...", bla, bla, bla...


Estoy convencida que las madres, además de ser psicólogas, enfermeras, cocineras, maestras, chóferes, gerentes de familia..., tenemos un superpoder increíble . ¿Te imaginas cual?


Vivir tu maternidad de forma consciente, desde tu auténtica esencia, el Amor.


Te sentirás orgullosa de ofrecerte a tu hijo tal como eres y convertirte en su inspiración.

Y así, puedes cambiar el mundo.


¿Te imaginas el poder que tendría que todas las mamás decidiéramos diseñar nuestra maternidad así?







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